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Inbound Marketing sin trabas

Inbound Marketing sin trabas

El mundo busca la simplicidad. Cada día, todos nos damos cuenta de que a medida que logremos hacer las cosas rápido y bien, dominaremos nuestros quehaceres y nos volveremos mejores. En internet aplica mucho esto; la rapidez con la que una idea, una declaración o un concepto puede esfumarse en el ciberespacio social es directamente proporcional al surgimiento de otras mucho mejores, más actualizadas y con mejores aplicaciones. Así son y así se mueven las redes sociales hoy en día, arrastrándote a una catarata de nuevas informaciones que muchas veces no dan tiempo de procesarlas todas.

Es por eso que yo desde aquí abogo por un ¡alto! Un intento para sentarnos, cerrar los ojos, respirar profundo y volver a alzar la cabeza para comprender lo que está pasando.  No es cuestión de perder tiempo, es cuestión de saber utilizar mejor el poco que tenemos. Esta apreciación funciona para la vida, para las relaciones y más en la medida que nos compete, para el comercio. Es aquí donde entra el Inbound Marketing con sentido común, una forma de utilizar nuestros recursos más óptimos (entiéndase el internet) para lograr nuestros beneficios.

El Inbound Marketing es una herramienta con el potencial suficiente para venderse por sí sola. Una de sus ventajas es que al no tener reglas preestablecidas por ahora, precisa de una alta capacidad de sentido común, entrega y entusiasmo para llevarla a cabo. Su principal valor radica en que no tiene limitantes. Nadie se ha detenido a decirte: esto no lo puedes hacer, por lo que tiene mucho que ver con el sentido común que tenga cada persona. La web te genera una serie de recursos ilimitados con los que puedes actuar, jugar y entenderte para lograr mejor tus objetivos, siempre y cuando tengas las habilidades suficientes para ponerlos en funcionamiento. De la utilización de estos recursos depende el sentido común y la simpleza de tus acciones. Para hacer Marketing por interés es necesario, primero que todo, conocer a tu público y ahí radica el trabajo de un analista web. No es lo mismo una persona que vea un anuncio de televisión a una que esté utilizando su Twitter, su Google + o su Facebook, por decir algunas redes sociales.

Es ahí donde entra en funcionamiento el sentido común: Saber a quién llegarle y cómo llegarle, serán reconocidos con mayor facilidad luego de cumplir la primera etapa del Inbound Marketing: el análisis de tus clientes. Los mensajes simples, directos y que le aporten un beneficio adicional a los usuarios serán aquellos que rindan resultado. La parafernalia y los adornos no son de utilidad dada la premura de la acción que se está realizando. Este tipo de mensajes, con esa visión certera se logran únicamente conociendo a tu público. No todos son compradores de lápices, pero tu mensaje es el gancho ideal para que esos compradores de lápices te busquen a ti. Este es el principio básico del Inbound Marketing: dejar que te encuentren.

De esta manera, los usuarios te identifican y te adoptan como marca para satisfacer sus necesidades. No es cuestión de salir a la carrera a competir con 1000 más. Es, dejar que vengan a ti, demostrarles lo que puedes hacer por ellos y compartirle momento a momento los beneficios que tu empresa es capaz de ofrecerles. Es un trabajo de paciencia, de análisis, de conocimiento, de identificación y luego de resultados; una labor de saber dónde está uno ubicado. Conociendo esto, no dudes ni un instante que los usuarios identificarán tu empresa y ese público cautivo irá convirtiéndose para tu beneficio social, económico e integral. Utilizar las herramientas necesarias es prioritarios, con ella, aunado al sentido común y a la habilidad del equipo de trabajo, el Inbound Marketing se aplica a la perfección y consigue todos los buenos resultados deseados. Así, ganamos todos.

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